Personajes

En Sonora
La Celebración de la Santa Cruz: Una Tradición Indígena

  • En San Felipe, una fiesta religiosa desde los años 60
  • La celebración en el cerro: misa, mañanitas, rosario y comida
  • La procesión: cada vez mas dificil hacerla

La tradición continúa. Cultural y espiritualmente, eso beneficia a la comunidad. Según la antropóloga Trinidad Ruiz estudiosa de la cultura popular y de comunidades indígenas, los orígenes de esta festividad son prehispánicos. Los indígenas la realizaban para pedir por una buena cosecha. La celebración tenía lugar en una parte alta para poder observar el valle y las tierras sembradas. Hasta ahí llevaban como ofrendas productos de las ya próximas cosechas: ejotes, garbanzo, trigo en espigas.
Después, los conquistadores y misioneros jesuitas les imponen la fiesta como una culminación de la cuaresma sobre todo en los grupos Yaquis y Mayos.
“Esta festividad dentro de las culturas agrícolas adquiere mucho significado pues no solo se trata de recordar a la cruz como símbolo máximo del cristianismo, pues está también relacionada con las cosechas y la fertilidad de la tierra”, señala la investigadora.
Hoy, el festejo en ramadas como en el pueblo de Torim, incluye danza pascola, del venado, los matachines y comida., mucha comida.

 

Fiesta religiosa y de convivencia
Aun con cambios, perdura.

Es la celebración, la fiesta de la Santa Cruz una tradición que con altibajos, por fortuna perdura desde los años 60 en San Felipe.
Dos de mayo por la noche, la máxima manifestación. La novena ha iniciado desde el 25 de abril. A las 8:30 el padre Julio Cesar Hernández inicia la misa. Más de 100 feligreses se han congregado al pie de la Cruz blanca de siete metros de altura ubicado en el cerro, símbolo distintivo desde la entrada a San Felipe.
Todos escuchan con atención las palabras del joven sacerdote. Como el Cirineo ayudó a Jesús a cargar la cruz, así debemos ayudar a muchos de nuestros semejantes que cargan día con día, el peso de la cruz en sus vidas y sufren hoy en el mundo. Apenas la eucaristía ha terminado, se invita a cenar. También es tradición servir el menudo, el café, la horchata, el pan.
¿Cómo no recordar y agardecer a la Angelita de Dimas, a la Lidia de Pepe y a tantas y tantos, hombres y mujeres que han dado vida a la celebración, desde que el obispo Carlos Quintero Arce encabezaba la procesión no sin antes ser recibido con música, vallas de niños, cantos, arcos y palmas?.
Hoy la procesión religiosa para llegar al cerro por el camino de atrás ha quedado en el recuerdo del incienso, velas, flores y el estruendo de los bombillos que hacía estallar el célebre minero Rafael Aguilar. No.Ya no es posible subir, caminando, apenas en carros. “Nos hemos hecho viejos”, diría alguien con peculiar nostalgia.
Y para quienes la acumulación de años y madurez aun no llega, los jóvenes, pues, para ellos y para los niños no hay problema desafiar la subida y bajada de mas de 250 escalones que conducen al pie de la cruz blanca
Aun es temprano. Es casi la media noche. Después de las mañanitas y del santo rosario, la gente comienza a retirarse. Unos bajan caminando, otros en carros.
Si bien esto ha cambiado, aun hay quienes sienten que debe continuar… Que así sea.

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