Personajes

Como en la viejos tiempos

Cabalgan de Rayón a San Felipe y Banámichi

  • Arnulfo Monge Hoyos, sacerdote de Rayón, al frente del grupo
  • Objetivo: hermanar a pueblos y pobladores; no más distanciamiento

Victor de la Torre./Noviembre 2006.

Llegaron a San Felipe con la caída de la tarde, como a las 19:00 horas. Entraron por “La cuchilla”. Se les veía cansados pero contentos.

Era el sábado, 11 de noviembre. Ya con las sombras de la noche, los cascos de sus caballos irrumpieron en la calle que al contacto con el pavimento de concreto producían un peculiar sonido, propio de una “manada” de caballos. Era una cabalgata.

Habían salido desde las 6:30 horas pero andaban de pie desde las 4:00, cuando empezaron a preparar sus monturas, prestos e ilusionados por iniciar su aventura que los llevaría a pasar de un río a otro: del “San Miguel al Sonora”.

Era un grupo de 28 jinetes comandados por el presbítero de Rayón, Sonora, Arnulfo Monge Hoyos. Allá en el Rancho “El llano” cerca de los límites ejidales entre San Felipe, Rayón y Opodepe fueron recibidos por un grupo de vaqueros anfitriones que fueron a su encuentro.

Entre saludos a quienes salían a verlos, vivas, gritos, risas y una que otra “cheve” en mano (para mitigar sed, cansancio, incrementar la euforia, pues) avanzaron hasta la iglesia de San Felipe. Ahí los esperaba el santo patrono.

Rápidamente el grupo desmontó frente al recinto religioso, había que buscar un lugar en lo inmediato para cruzar las riendas de los caballos y dejarlos por un buen rato. Había que dar gracias a dios.

El joven sacerdote Arnulfo Monge cambió su sombrero y “chaparreras” por el atuendo religioso de color verde y se dispuso a oficiar misa, ante una nutrida concurrencia de niños, jóvenes y adultos.

Los vaqueros se distribuyeron entre los asistentes. Otros más se quedaron en la puerta, atentos, muy atentos y sonrientes como el resto de los feligreses que escucharon, festejaron y comulgaron con las palabras y el coloquial mensaje en la homilía del padre Arnulfo.

Ahí explicó el motivo que los hizo emprender su aventura a lomo de caballo: buscar la unión entre los pueblos, hermanar a los pobladores, rehacer lazos de unión e intercambio y convivencia que establecieron nuestros antepasados.

Y es que quizá para el padre Arnulfo no es desconocido que la ruta que ellos siguieron es la que por muchos años recorrieron personajes como Don Adolfo Ballesteros, “Valiangel” Quintanar y otros más de san Felipe y de Rayón en épocas de “trueque”, de compra venta e intercambio. De San Felipe para allá, tabaco y chile; de Rayón para acá frijol queso, prendas de vestir, sombreros.

La misa fue una celebración de alegría. Júbilo, agradecimiento, reencuentro y remembranzas

El padre Arnulfo sentenció: Esperamos que como ahora nosotros hicimos esta travesía, ustedes correspondan; seremos como ustedes, buenos anfitriones.

A la salida, cada quien a buscar su caballo y llevarlo a donde lo esperaba su taco de paca, descansaría ya sin montura y quedar listo para el día siguiente.

Los cabalgantes fueron a lo propio, los esperaba un suculento menudo. Después, unos tragos, el convivio, un rato bohemio, y a descansar.

La cabalgata fue además factor de reunión de tres presidentes municipales: la alcaldesa anfitriona Rosa Armida Ochoa Luna y los alcaldes cabalgantes Heriberto Grijalva Vázquez de Rayón y Jesús Alberto Bloch Martínez de Carbó.

Al día siguiente, el punto de partida fue la plaza. De ahí a Banámichi, por el río.

Al parecer allá se gestó el acuerdo: cabalgar y pagar la visita en los primeros meses del 2007, de Banámichi a Rayón, incluyendo invitados de Huépac y por supuesto, de San Felipe.

La propuesta del padre Arnulfo encontró rápida respuesta. El objetivo se ha logrado.

**Lea la crónica del padre Arnulfo Monge Hoyos.

Pueblos del
Río Sonora