Personajes

Alegría en las fiestas del 5 de febrero

MEMORABLE FESTEJO CÍVICO- RELIGIOSO EN SAN FELIPE

Victor de la Torre./Febrero 2007

Mejor no pudo haber estado.

Buen clima, propio para la presencia de la gente que quiere a su pueblo, una ferviente celebración religiosa con mariachi; bailes con inigualable ritmo musical, aceptable programa de carreras parejeras, comidas típicas, vistoso desfile, y algo por demás importante: el reconocimiento al hombre que por más de 40 años ha sido ejemplo de entrega y de servicio a la comunidad: Jesús Quintanar Quiroga, “Chuchi”.

Esta vez, las fiestas del cinco de febrero en San Felipe figuraron en el “mapa”.

Lo constata la presencia de reporteros que dieron cobertura y difusión a la celebración cívica, religiosa y artístico-cultural, y un grupo de encuestadores de la Secretaría de Turismo, con ánimos de recoger impresiones, ver como figura y mejorar la presencia del municipio en la ruta del “Río Sonora”.

 

LAS CARRERAS, PRIMER ATRACTIVO

Claro, hay que valorar el esfuerzo de los organizadores: autoridades y funcionarios municipales que no escatimaron tiempo y recursos en los preparativos.

Con visión de futuro adecuaron el antiguo “taste” concebido desde antes como uno de los mejores, hoy convertido en un singular hipódromo, el más funcional de la región.

Por eso, al menos tres de las ocho confrontaciones parejeras del domingo cuatro de febrero desquitaron el boleto: la “Ruby” y el “Jabalí, el “Ayudante y el “Carbonero” y una con final de película: el “Whisky” contra el “Humilde”. Así, las carreras reunieron como nunca en un gran ambiente a aficionados de Arizpe, Banámichi, Huépac, Aconchi, Baviácora, Ures, Hermosillo, Rayón y por supuesto a los anfitriones.

 

FESTIVIDAD RELIGIOSA

Más espléndido el día cinco. A las 10:30 de la mañana el párroco Julio César Hernández ofreció la santa misa. Los feligreses llenan el templo recién remozado y muchos permanecen por fuera. Adentro, las notas del Mariachi Juvenil de Sonora dan toque especial a la celebración. En el mensaje homilístico del sacerdote que recién ha llegado, pide reflexionar e invita a conocer más la vida y trayectoria Felipe de Jesús, el joven mexicano de 23 años, sacrificado en Nagaski, Japón en el “monte de los mártires” el 5 de febrero de 1597.

Un poco después, el recorrido del santo patrono por las calles. Primero hacia arriba y de vuelta hasta que Máximo, hasta los juegos de “abajo” . Ramiro Félix y Alonso Nido visten hábitos café, acompañan y detienen la figura del santo en la caja de un pickup que avanza lentamente. Ahí también va el mariachi; entona alegres melodías sin que sean necesariamente cantos religiosos. Ahí va el pueblo que está de fiesta. El paseo a San Felipe por su pueblo, es una reciente manifestación y demostración de fe. La tradición inició con el paseo en una “lancha” que representa el naufragio y la lucha en mar del joven religioso de la orden franciscana.

 

DESFILE, PROGRAMA CON BAILE, POESIA Y CANTO.

A las 14:00 horas el sol quema. La gente busca una sombra, acomodo. Todo está dispuesto y el desfile inicia. A la cabeza, el contingente de funcionarios municipales, los alcaldes vecinos de Huépac y Aconchi Jesús López y Mario Herrra, y el Diputado Enrique Pesqueira, entre otros invitados especiales.

Es el primer desfile de la alcadesa Rosa Armida Ochoa. Se le ve alegre, viste un traje color azul marino Por la colocación al frente les toca arrancar cerca de su casa. Le acompañan la totalidad de sus funcionarios y algunos integrantes del cabildo. Las mujeres lucen radiante uniforme color café claro.

El mariachi tras ellos, apenas se percibe. La cercanía de la banda de guerra opaca sus melodías mexicanas.

Los contingentes de las escuelas integran unos 350 estudiantes y maestros. El Cecytes Banámichi, una parte de la Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria de Huépac, el Centro de Atención Multiple Estatal, CAME, sede en Aconchi y los planteles locales: el Jardín de niños “María Lourdes Ruiz”, la Telesecundaria y la histórica Escuela Primaria “Guadalupe Victoria”. Impecables las escoltas.Carros alegóricos, niños que dan la representación de constituyente de 1917. Algunos lugareños van a caballo. Dan la vuelta al plueblo.El recorrido concluye en la amplia explanada contigua a la plaza “carpeada” en su totalidad. Fue un gran trabajo, muy propio para el frío en los bailes populares.

Honores al lábaro patrio, retiro ordenado de escoltas.Breve, pero alegre y folklórico es el programa. Lo inicia un pequeñín de nombre Mario Ramos. Ha venido de Aconchi. Su apellido lo dice todo: es descendiente de músicos. Antes del desfile se le vio queriendo subir a un brinca- brinca instalado a la orilla de la plaza. Dinero en mano, no encontró al boletero, tampoco se arriesgó a que lo bajaran a pesar de la insistencia a que se subiera.

Su voz jala al público.Lo interrumpen los aplausos en medio de cada intervención. Eran dos canciones pero le piden otra y se la avienta.El mariachi también se soprende por la calidad de las intervenciones y la corta edad del artista.Vienen más números: poesía a San Felipe el pueblo, movidos bailables, mas poesía coral.

 

TE QUEREMOS CHUCHI…

Llega el momento más emotivo. Agarra a muchos por sorpresa. En contra-esquina donde se ubica el maestro de ceremonias,allá en el extremo de la explanada aparece en silla de ruedas Jesús Quintanar Quioga. Chuchi, para todos.Viene de estar en recuperación en Hermosillo. Repentinamente la enfermedad apareció y semiparaliza partes del cuerpo del hombre que ha dedicado su vida al trabajo, al servicio, a la honradez.

Carlos Eduardo, “Yayo”, su hijo lo dirige hacia el frente, a un lado del podium, ahí le han pedido que permanezca. Una gran foto se ha colocado. La imagen captada hace a poco menos de un año, en abril de 2006. Ahí esta de pie detrás del equipo de bombeo que por muchos años encendió y “lidió” de madrugada,de día y noche para proveeer de agua a la comunidad.

La semblanza del homenajeado la ofrece la profesora Irma Andrade. Chuchi no nació en San Felipe.Vino de pequeño y desde entonces su vida ha sido de trabajo. Complementa la intervención el cronista Victor de la Torre, con remembranzas del personaje.

Las palabras salen sobrando. Una vida habla por si sola.

Traslado rápido a develar placa de reconocimiento y exponer al público algo que recordará por siempre la labor silenciosa y benéfica de este hombre: el antiguo y característico equipo de bombeo ubicado ahora en el pequeño bulevar, ahí cerca de la plaza, frente a la casa de las Morales….

 

 

 

 

 

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